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Ulises, de James Joyce (final). También sendas críticas de Ezra Pound y Vladimir Nabokov.

En El Club Diletante hemos llegado al final de este maravilloso viaje. Sabemos, sin embargo, que en el caso que nos ocupa esto no ha hecho más que empezar.

Última sesión dedicada a la lectura de la gran novela del siglo XX. Comentamos los capítulos finales que integran la tercera parte del libro y que algunas ediciones clasifican nominalmente con el término Nostos, ya que es donde se narra el regreso a casa de Leopold Bloom en compañía de Stephen Dedalus. Al término de la aventura también nos espera el famoso "soliloquio" de Molly Bloom como cierre inmejorable de la novela.

 

«ANTE LA SALUDABLE MASA DE CONTRADICCIONES TEÓRICAS, ULYSSES SE SALVA PRECISAMENTE COMO PURA OBRA DE NARRATIVA, SE SALVA COMO HISTORIA, COMO NARRACIÓN ÉPICA Y, PARADÓJICAMENTE, SOBREVIVE COMO PUNTO DE LLEGADA DE LA TRADICIÓN ROMÁNTICA, COMO LA ÚLTIMA NOVELA "BIEN HECHA", EL ÚLTIMO GRAN TEATRO EN EL QUE FIGURAS HUMANAS, ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS Y TODA UNA SOCIEDAD SE MUEVEN EN PLENA ACCIÓN.»

Umberto Eco. "La metáfora de la nueva ciencia". Las poéticas de Joyce. (1966).

 

Para acabar en buen puerto hemos traído también como lectura complementaria dos textos críticos.

El primero es de uno de los grandes valedores de Ulises y de la obra de James Joyce (1882-1941). Se trata de su contemporáneo Ezra Pound (1885-1972) y del texto titulado "Carta de París", que se publicó originalmente en el número LXXII de la revista The Dial el 6 de junio de 1922 y que luego se incluiría, en el año 1954, en un libro de ensayos del poeta norteamericano titulado Literary Essays.

El otro forma parte de las conferencias de literatura que Vladimir Nabokov (1899-1977) ofreciera para los estudiantes de las universidades de Cornell y Wellesley entre los años 1948 y 1959, que luego se compilarían con el título de Curso de literatura europea y que serían publicadas como libro en el año 1980. De todo el estudio dedicado a "James Joyce. Ulises", nos detendremos, principalmente, en la parte introductoria.

Por último, decir que en 1967, el director norteamericano Joseph Strick realizó una excelente adaptación cinematográfica de la novela, que puede aportar más elementos a su disfrute pero que, como suele ocurrir, es incapaz de superar a la lectura del libro.

Así completamos esta experiencia literaria que esperamos haya resultado tan apasionada y gratificante como lo ha sido para nosotros. Ojalá resulte un incentivo más para el acercamiento, en el centenario de su publicación, a esta obra excepcional y ofrezca un nuevo aliciente para continuar leyendo.

Hasta un próximo viaje.

 

«¡EL ARTE NO ES UN MODO DE HUIR DE LA VIDA! TODO LO CONTRARIO: EL ARTE ES LA EXPRESIÓN SUPREMA DE LA VIDA. Y EL ARTISTA NO ES UN TIPO QUE OFRECE AL PÚBLICO EL SEÑUELO DE UN CIELO MECÁNICO: ESO ES LO QUE HACE EL SACERDOTE. EL ARTISTA PARTE DE LA RIQUEZA DE SU PROPIA VIDA PARA CREAR.»

James Joyce. Stephen el héroe. (1984).

 

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